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El origen de los Arrieros Maragatos

Para explicar qué es hoy en día Pescaderías Coruñesas es necesario remontarse hasta los arrieros maragatos. Cuando se funda Pescaderías Coruñesas en 1911 su origen no está relacionado con el de los arrieros, pero ambas historias se iban a cruzar a mediados del siglo XX y desde entonces permanecen unidas, siendo los arrieros parte de la identidad Pescaderías Coruñesas. 

El origen de los arrieros maragatos se remonta a la España del siglo IX, cuando Ordoño I, rey de Asturias, inicia la repoblación del Reino de León tras la expulsión de los árabes. Es en ese momento cuando realmente comienza el oficio de la arriería, cuya principal misión era la de suministrar alimentos y otros productos necesarios al Reino de Castilla. Los primeros arrieros tenían su origen en Astorga y sus alrededores, y partían con sus carromatos tirados por mulos hacia Galicia y norte del Reino de Castilla de donde traían pescado en salazón y carbón hacia los nuevos núcleos comerciales que iban instalándose en las ciudades de más al sur del Reino. Este género era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano que a su vez eran transportados al norte. Para ello, hicieron uso de las antiguas vías romanas, especialmente la que comunicaba Astorga con Braga (Lugo) y finalmente la Vía de la Plata para continuar hacía Madrid. Su jornada diaria solía ser de tres leguas, unos 15 km, y para el traslado del pescado construyeron pozos que rellenaban con nieve durante el invierno, la cual resistía gran parte del verano. Así tenían sus cámaras frigoríficas para mantener el pescado fresco durante el viaje. Ejercían la arriería durante los meses de abril a diciembre, descansado del oficio el resto del año.

Arrieros maragatos, el origen

arrieros 1

 

Los maragatos tienen la fama de defender la carga que transportaban con su vida.

Arrieros Maragatos: Sinónimo de seguridad y confianza

El 20 de Febrero de 1367, el rey Enrique II les da el privilegio de exención en el pago del Portazgo por su excelente labor (este era un impuesto que todos los arrieros debían pagar al llegar a cualquier ciudad del reino). Esto atrajo a muchos arrieros de otras zonas que se establecieron en Astorga y cerca de ella. La Corona siempre tuvo un trato especial con los arrieros maragatos, y por ello les encargará la recaudación de tributos y el trabajo de trasladar el oro que provenía de las indias desde los puertos de entrada hasta la Corte. Por este servicio los arrieros maragatos cobraban el doble que otros arrieros, pero se prefería pagar el exceso de dinero por la seguridad y confianza que inspiraban, pues eran conocidos por su honradez y fidelidad. Los maragatos tienen la fama de defender la carga que transportaban con su vida.

El camino que cruzaba la maragatería de este (Betanzos) a oeste (Madrid) se llamaba Calzada real, Carrera de Galicia, Camino real o Camino gallego.
En total eran 100 leguas y aproximadamente llevaba unas 12 jornadas llegar a Madrid. El itinerario englobaba estas etapas: Betanzos-Portobelo-Otero del Rey-Hospital de Charmoso-Gallegos-Fuentefría-Piedrafita-Trabadelo-Cacabelos-Molina Seca-Foncebadón-Astorga-La Bañeza-Benavente-Villalpando-Villar de Francos-Val de Tronco-Medina del Campo-Arévalo-Adanero-Villacastín-El Espinar-Guadarrama-Torrelodones-Las Rozas-Madrid. Ya en el S. XVIII el envío de pescado fresco a las casa reales lo realizaban los arrieros maragatos mediante el servicio de postas (correos a caballo), lo que posibilitaba que el pescado fuese de Galicia a Madrid en 4 días.

El trabajo de los arrieros fue ganando con el tiempo gran popularidad, fama y respeto debido a la manera con la que protegían sus cargamentos, a menudo defendiéndola con su propia vida. Se les consideraban los transportistas más seguros y a quienes se les podía confiar mercancías de gran valor por su honradez y fidelidad. Fue por ese motivo por el que La Corona siempre mantuvo un trato especial con ellos, encargándoles incluso la recaudación de tributos y el trabajo de trasladar el oro procedente de las indias desde los puertos de entrada hasta La Corte.
 

La palabra del maragato ha de cumplirse siempre, y más si se le ha dado a una dama como es la Reina

Relación con la corona de los Arrieros Maragatos

Citaremos una anécdota curiosa ocurrida durante el período de la reina Isabel II, en el que se seleccionó a un maragato, Don Santiago Alonso Cordero, popularmente conocido como “el maragato cordero”, para que realizara el transporte de los tubos provenientes de Inglaterra destinados a la construcción del canal para las aguas de Madrid. Una vez que hubo comenzado el transporte con las recuas de carga, mulas o caballos, la cebada sufrió una importante subida de precio. Esto supuso un duro golpe a la economía del arriero, al ser este cereal el principal alimento de sus animales. El arriero se encontraba en su derecho de subir las tarifas, ya que el precio pactado con los miembros de La Corte no contemplaba esta subida. Sin embargo, Don Santiago no lo hizo porque “la palabra del maragato ha de cumplirse siempre, y más si se le ha dado a una dama como es la Reina”.

Gestos como este lograron que la  popularidad e influencia de los arrieros maragatos fuera tal que la labranza de la región pasó a cargo de las mujeres de estos, además de la comercialización con aceite y jabón; la región dejó de dedicarse a la industria textil mencionada anteriormente para especializarse finalmente en la arriería. En realidad, la influencia de la arriería era mucho más compleja, abarcando la natalidad, ya que casi todos los arrieros tenían un promedio de hijos muy superior al genérico de la época, así como la propiedad de las tierras. Incluso podemos encontrar documentos que afirman que a menudo el arriero viajaba con criados. Fue a partir de este siglo cuando empezaron a construirse las primeras casas arrieras, que eran casas de labranza maragatas. Se componían principalmente de un gran patio central, alrededor del cual se encontraban el resto de dependencias. Las casas eran de piedra y la entrada se hacía a través de un gran portón compuesto por un arco de medio punto. El salón estaba en la planta superior junto a las habitaciones. Cuanto mayor era la casa, mayor era la importancia de su dueño. De esta forma, los arrieros maragatos van adquiriendo la fama de ricos, gracias a su ingenio comercial unido al sudor por su trabajo físico. Un  arduo esfuerzo físico ya que hasta el siglo XIX la red de caminos de ruedas fue muy escasa en España, los caminos eran abruptos y la zona recorrida por ellos era mayoritariamente montañosa; por lo que los arrieros llegaban con sus recuas donde no podían hacerlo ni los carros ni las carretas.
 

Llegada del ferrocarril: Desaparición y legado de los Arrieros Maragatos

En el último tercio del siglo XIX se produce un avance en el transporte de mercancías que haría que todo cambiase para los arrieros maragatos: la llegada del ferrocarril. Este nuevo medio de transporte de personas y de mercancías obligaría a los arrieros a cambiar sus costumbres. La agricultura de esa zona de España no pudo sostener a tantas gentes por lo que miles de maragatos se establecieron como taberneros, carromateros de productos de ultramar, comerciantes en Galicia o se vieron obligados a partir, y con ellos su dinero, eso sí, sin perder sus hábitos de comerciantes. En su emigración los principales destinos fueron América, Galicia y Madrid, donde muchos se establecerían como pescaderos. Se produjeron incluso emigraciones estacionales de hombres, que pasaban la mayor parte del año en la capital de España para luego volver al pueblo en verano y ayudar a sus mujeres en la labranza.

El oficio de arriero desaparecería, pero la huella de los maragatos perduró e incluso se extendió con esas migraciones. 

Los maragatos llevaron con ellos su cultura, su música, sus trajes y también su gastronomía, incluido el famoso "cocido maragato". Este preparado alimentaba en su época a los trabajadores del campo en una sola comida para un duro día de trabajo. El Cocido Maragato consta de: sopa, berza, garbanzos y siete carnes. Este plato tiene la curiosidad de comerse al revés. Se empieza por la carne y se acaba por la sopa. Esta tradición se supone que tiene su origen en las tropas de Napoleón que ante la incertidumbre de tener que entrar en combate, empezaban por la carne por si acaso. Elaborado con hasta diez tipos de carnes diferentes: chorizo, oreja de cerdo de la matanza del año anterior, pollo, tocino, cecina, pizpierno, morcillo, costilla de vaca, huesos de sustancia y morro de cerdo, sin olvidarnos del relleno a base de huevos batidos, un poco de jamón y chorizo picados, pan rallado y unos dientes de ajo. Otro de los ingredientes que juega un papel importante son los garbanzos, que han de ser de la tierra, de la cosecha propia, corresponden a la variedad de pico de pardal de tamaño pequeño y pico muy pronunciado, los más sabrosos de Valdeviejas, aunque en Quintanilla también son muy apreciados. Hoy el cultivo del garbanzo se extiende por toda la comarca, siempre en pequeñas cantidades. En cuanto a la sopa que ha de ser de fideo grueso o pan de hogaza, debe ser tan espesa que la cuchara deje surco. Se suele acompañar con postres naturales como las natillas o el roscón maragatos, aunque en las casas particulares suele haber otros postres como los bollos de burro, manzanas de cosecha o chicharrones ofrecidos en tortas de chichos de manteca.

La arquitectura popular es otro de los rasgos que caracterizan a esta comarca de León, conviviendo grandes y lujosas casas arrieras con otras más modestas que recuerdan a las edificaciones celtas. La típica casa maragata dispone de un gran portón que da paso al patio central de tal forma que los carros puedan guardarse. El salón está en la planta superior junto a las habitaciones. La música, el traje popular son también otras manifestaciones culturales que le dan sentido propio. Entre sus ritos, destacan "La Covada", "La boda", "La fiesta del arado", etc. La Covada, es la costumbre por la cual, la madre durante el nacimiento de un hijo o inmediatamente después, le cede el lecho al padre. Esta costumbre en muchas sociedades reafirma el papel o la legitimidad del padre y se asocia con sociedades matriarcales.

En toda la maragatería existe una gran devoción por las vírgenes y las santas representativas de cada pueblo. En Combarros lo son La Virgen de las Candelas y Santa María Magdalena. ¡Ya está vuelto Pedro Mato!, cuando alguien, sin razones que lo justifiquen, cambia repentinamente de actitud en lo que fuere, en tierras de La Maragatería suelen comentar su conducta con esta frase proverbial. Algo así como si dijeran ¡Ya ha cambiado de opinión! O como si se llamara “veleta” a alguien. Sin faltar a la corrección gramatical, porque el vocablo “veleta”, según el DRAE, nomina en sentido figurado, a toda persona “inconstante y mudable”. Pedro Mato es realmente una veleta. Es el nombre que le dieron los habitantes de Astorga a la giralda que ocupa una torreta del ábside de su Catedral. Representa a un personaje legendario y enigmático que se ha convertido en símbolo de la Ciudad. Hasta ahora es un misterio quién fue Pedro Mato y qué hizo tan importante para que lo colocaran en el lugar más alto en que podían ponerlo. Pero documentalmente no puede justificarse su existencia.

Cocido maragato

virgenes maragatos

Territorios con influencia de los Arrieros Maragatos

En el siglo XVIII los maragatos fueron los primeros pobladores de La Patagonia, y fundaron varias ciudades como Carmen de Patagones, Mercedes de Patagones (actualmente Viedma), San Julián y Puerto Deseado. También se extendieron por Uruguay fundando la ciudad de San José de Mayo. En la actualidad, a los pobladores de San José de Mayo se les llama maragatos. Citar que el traje de gaucho es una herencia de las vestimentas propias de los maragatos, se aprecia a simple vista que los trajes son similares.

La relación de Municipios pertenecientes a la Maragatería es la siguiente: Municipio de Brazuelo, Bonillos, Combarros, El Ganso, Quintanilla de Combarros, Rodrigatos de la Obispalía, Veldedo, Luyego de Somoza, Pradorrey, Requejo de Pradorrey, Municipio de Astorga, Castrillo de los Polvazares, Murias de Rechivaldo, Santa Catalina, Valdeviejas, Municipio de Santiagomillas, Morales del Arcediano, Oteruelo de la Valduerna, Piedralba, Valdespino, Municipio de Val de San Lorenzo, Lagunas de Somoza, Val de San Román,  Municipio de Santa Colomba, Andiñuela de Somoza, Rabanal del Camino, Turienzo, Arganoso, Foncebadon, La Maluenga, Pedredo, Manjarin, Prada de la Sierra, Rabanal Viejo, San Martín de Agostedo, Santa Marina de Somoza, Tabladillo, Valdemanzanas, Viforcos, Villardeciervos, Municipio de Luyego, Priaranza de la Valduerna, Quintanilla de Somoza, Tabuyo del Monte, Villalibre, Villa Municipio de Lucillo, Chana de Somoza, Molinaferrera, Boisán, Pobladura de la Sierra, Piedrasalbas, Busnadiego y Filiel. 

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